Parece mentira que un pueblo tan pequeño atraiga tal cantidad de gente, hasta que te sumerges en sus calles que parecen trasladarte a otro tiempo. La foto no sé si dice mucho o poco pero lo cierto es que no quería sacar aquí la típica del frontal de la colegiata, así que, aprovechando que íbamos por una calle un poco alejada del mogollón, saqué este paisaje. Menudo edificio construido en medio del campo.